Antes
de que el Orbe de los Dragones sellara a Nyxorath y a sus Renegados, cuando la
Primera Edad aún ardía con la guerra entre dioses, dragones y sombras
primordiales, los grandes dragones ancianos comprendieron una verdad terrible:
no podían destruir al Avatar de la Oscuridad… pero sí podían romper aquello que
lo hacía invencible.
En
el corazón de su último concilio, los Dragones Forjadores fundieron fragmentos
de esencia dracónica, cristal de tiempo y acero estelar robado del vacío entre
planos. No buscaban crear un arma para matar, sino un instrumento para romper
juramentos cósmicos.
Así nació Thal’Keryn, la Espada del Juramento Roto.
No
fue bendecida por dioses, sino por el sacrificio consciente de una estirpe
entera. Cada escama fundida en su hoja pertenecía a un dragón que aceptó perder
su inmortalidad para sellar el Abismo. La espada fue imbuida con una runa
imposible, un símbolo que no hiere carne ni hueso… sino pactos, vínculos y
cadenas de esencia.
Cuando
Nyxorath corrompió a los primeros Renegados, los ató a sí mismo mediante
juramentos de sombra: promesas grabadas en el alma, no en la mente. Thal’Keryn
fue creada para cortar exactamente eso.
Por
ello:
No
mata cuerpos.
Desgarra
juramentos.
Rompe
el lazo entre el Renegado y el Avatar.
Cuando
la hoja atraviesa a un Renegado, no hay explosión ni muerte inmediata. Ocurre
algo peor para ellos:
el vínculo con Nyxorath se deshace como una cadena de humo.
Su
regeneración se detiene.
Su inmortalidad se apaga.
La esencia dracónica corrupta que les permite adoptar forma de dragón se
disuelve.
Durante unos instantes, son lo que fueron antes de la corrupción: mortales.
Y
en ese instante… pueden morir para siempre.
Por
eso la Casa Eldanar juró ocultarla.
Sabían que cada vez que Thal’Keryn corta un pacto, Nyxorath siente el
desgarro en su propia esencia.
La espada es un grito en el tejido del Abismo.
Un desafío directo.
Un recordatorio de la traición de los dragones.
Por
eso la escondieron en Ocenza.
Por eso sellaron la llave en las Quebradas.
Y por eso la brújula del Orbe la vuelve a señalar ahora.
Thal’Keryn
en Rolemaster
Nombre: Thal’Keryn, Espada del Juramento
Roto
Tipo: Espada larga / Bastarda (según sistema)
Nivel del objeto: Artefacto Mayor (único)
Alineamiento: Contra Entidades Abisales, Renegados y Avatares
Bonificadores:
+50 al
ataque, +30 adicional contra criaturas ligadas a Nyxorath, demonios mayores y
Renegados. Impacta como arma Esencial y Espiritual a la vez (afecta a
seres etéreos y anclados a planos).
Poder
Principal: Corte del Juramento
Cuando
Thal’Keryn hiere a un Renegado o criatura vinculada a Nyxorath:
Ruptura
de Vínculo
El
objetivo debe superar una RR vs Esencia a -50 de nivel 100.
Si
falla:
Pierde
regeneración durante 1d10 asaltos.
No
puede usar forma dracónica durante ese tiempo.
Se
anulan todos los poderes otorgados directamente por Nyxorath.
Herida
de Existencia
Durante
la ruptura, el Renegado recibe daño crítico adicional de tipo Espíritu además
del físico.
Cualquier
crítico letal en ese estado es muerte definitiva, sin retorno ni
reconstitución.
Marca
del Abismo
Cada
uso exitoso deja una “resonancia”:
Nyxorath
puede localizar la espada en un radio de cientos de kilómetros durante días.
Los
siervos del Abismo sienten su llamada como una herida abierta.
Poder
Secundario: Anulación de Pactos
1
vez al día, al tocar un objeto, criatura o lugar sellado por juramentos
oscuros:
Puede
intentar romper contratos mágicos, maldiciones de sangre, sellos demoníacos o
vínculos de avatar.
Funciona
como Cancelación Absoluta de nivel 50 contra magia de Oscuridad.
Maldición
Latente
El
portador sueña con dragones muriendo y juramentos rotos. Cada mes debe superar
una RR de Voluntad o sufrir:
Visiones
de Nyxorath observando a través de la hoja.
Penalizador
-10 temporal a todas las RR de miedo y corrupción.
Profecía
ligada a Thal’Keryn
“Cuando
la espada que no mata carne
corte la promesa hecha a la sombra,
el dragón falso caerá del cielo,
y el Avatar sangrará por primera vez.”

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