Prólogo 0.2
profundos temores cobraron vida. Mientras la comadrona sostenía a una preciosa niña en sus brazos, tapaba con la sábana la cara de la difunta madre, que no pudo superar las complicaciones del parto.
Con un gran dolor, cogió en brazos a su pequeña Eölyn, llenándole de esperanza a su sufrido corazón. Nunca podría llenar el amor de su mujer pero le ayudaría a sobrellevar la pena mucho mejor.
Sin saber como, había salido de la casa con la niña en brazos y se había dirigido hacia donde el meteorito había impactado. Estando cerca del cráter con la niña en brazos, vio un trozo de piedra verde, seguramente se habría desprendido al impacto, lo cogió y se dirigió a su hija.
- Con esta piedra de los cielos, te haré un amuleto como hacían los antiguos, y siguiendo las tradiciones el día de tu marcha te lo daré, para que la piedra…….- y se puso a llorar por primera vez por su esposa y no seria la última.
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