Deidad: Zhaedor, Dios de la Magia y los Secretos
Arcanos
Esfera de Influencia: Magia
Aparición: Segunda Edad de Beldar
Estado Actual: Dormida en el Velo del Silencio
Rasgo Principal: Lógica y Claridad Interior
El Hilo que Une Todas las Cosas
Meryn, llamada por los sabios la Tejedora del Velo, es
el avatar de Zhaedor, la manifestación de su sabiduría y de su compasión
por los mortales. Si Zhaedor es la mente infinita que contiene el misterio,
Meryn es la mano que lo hace visible. Donde su dios observa, ella actúa;
donde el mundo se fragmenta por la arrogancia del poder, ella teje nuevamente
sus hilos invisibles. Se dice que Meryn fue tejida a partir de una palabra
jamás pronunciada, nacida del primer pensamiento de Zhaedor al contemplar
la imperfección de los hombres.
Su propósito no fue enseñar la magia, sino enseñar a entenderla,
recordando a los sabios que cada hechizo es una promesa entre el alma y el
universo.
“No hay poder sin propósito, ni propósito sin comprensión.”
La Aparición de la Tejedora
Durante la Segunda Edad, cuando el conocimiento arcano
se desbordó y los magos crearon imperios de fuego y sombra, Meryn despertó. Emergió
de entre los reflejos de una tormenta mágica sobre las montañas de Eltarion,
caminando entre las ruinas de torres ardientes. Su presencia detuvo los
relámpagos y silenció los conjuros; su voz, apenas un suspiro, rompió los
círculos corruptos de poder que habían desafiado el equilibrio divino. Meryn
no castigó, sino que enseñó. Recorrió los reinos de los hombres y los elfos,
revelando los fundamentos del tejido mágico —las Líneas del Velo,
corrientes invisibles que unen toda materia viva y pensamiento consciente. Bajo
su guía se fundó el Conclave de la Trama, una hermandad de magos
dedicados a preservar el equilibrio arcano y el estudio sin dominio.
“El poder no se toma; se toca con cuidado, como una cuerda que
une todas las almas.”
La Tejedora del Velo
Meryn es descrita como una figura femenina de apariencia
etérea, de piel pálida como la luna y ojos que cambian de color según el
tipo de magia que perciba. Su cabello fluye como tinta suspendida en agua, y su
vestimenta está hecha de finos hilos de luz y sombra entrelazados. En sus manos
sostiene el Huso del Velo, un instrumento legendario con el que puede
reescribir los flujos mágicos del mundo. Se dice que cada vez que un mago
altera el equilibrio del poder, Meryn percibe una vibración en los hilos del
universo, y en sueños los advierte o los guía. Por ello, muchos la llaman la
Guardiana de los Ecos o la Voz entre los Velos.
El Silencio de su Sueño
Cuando los dragones mágicos fueron sellados al final de la Primera
Edad, Meryn comprendió que el tejido del mundo había alcanzado su límite. Con
un gesto, cerró los caminos entre los planos y tejió un velo para
separar los reinos del poder y de la carne. Luego desapareció entre las luces
de su propio conjuro.
Los sabios del Conclave aseguran que Meryn duerme dentro
del Velo del Silencio, un plano etéreo donde el tiempo no fluye y la magia
se repliega sobre sí misma. Allí, espera el llamado de Zhaedor o el
desequilibrio final que obligue a restaurar las hebras rotas del mundo.
“Dormiré mientras el tejido resista, y despertaré cuando la
trama vuelva a romperse.”
Culto y Símbolos
Los seguidores de Meryn son conocidos como los Tejedores
del Velo. No portan armas ni bastones de poder: su símbolo es una hebra
de plata trenzada en torno a una piedra negra, que representa la unión de
conocimiento y contención. Sus templos son silenciosos, iluminados por velas
que no proyectan sombra, y sus plegarias se recitan en susurros para no alterar
el flujo mágico. Durante la Luna del Conocimiento, los fieles se reúnen
en círculos de meditación donde trazan símbolos de poder en arena blanca y los
borran al amanecer, recordando que todo saber debe fluir, no acumularse.
Símbolo y Plegaria
- Símbolo: Un
hilo de plata entrelazado con una llama azul.
- Colores
Sagrados: Azul oscuro, plata y violeta.
- Ofrendas:
Cristales tallados, pergaminos sellados, fragmentos de vidrio arcano.
- Plegaria:
“Meryn, Tejedora del Velo,
guía mis manos entre los hilos del poder.
Enséñame a ver sin romper,
a tocar sin poseer,
y que mi magia sea eco,
no herida.”

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