Morna, la Doncella del Velo Gris: el Susurro de la Corrupción y la Cura del Mundo

 


Entre los pantanos eternos de Vethrak, donde la niebla no se disipa ni con la luz del mediodía, yace dormida una figura envuelta en un velo gris.
Su nombre es Morna, el avatar de Nox, Dios de la Peste y del Silencio Eterno.
Ella es el reflejo mortal del poder de la descomposición divina, la mano que toca la carne del mundo para devolverle su equilibrio, aun si para lograrlo debe marchitarlo primero.

El Sueño del Fango Eterno

Cuando los dioses abandonaron Beldar al final de la Primera Edad, sellando su pacto de no intervención directa, Nox derramó una gota de su esencia en el corazón de los pantanos.
De aquella sima húmeda nació Morna, una doncella de mirada vacía y sonrisa enigmática, con voz dulce y enferma a la vez.
Su propósito era claro: vigilar el ciclo entre la vida y la podredumbre, despertando solo cuando el equilibrio del mundo pendiera de un hilo.

Durante siglos, Morna durmió bajo el barro sagrado de Vethrak, su cuerpo incorrupto, su aliento confundido con la niebla.
Pero el silencio fue quebrado al amanecer de la Segunda Edad

El Despertar de la Peste

Cuando los dragones desaparecieron de Beldar, las tierras quedaron en calma por primera vez en milenios.
Sin embargo, esa paz no trajo pureza: los hombres comenzaron a multiplicarse sin medida, extendiendo reinos, profanando bosques y extrayendo del suelo más vida de la que el mundo podía soportar.
El equilibrio natural empezó a morir lentamente, y los vientos trajeron consigo un eco lejano, un susurro del pasado:

“La tierra enferma clama por su remedio.”

Así fue como Morna abrió los ojos por primera vez desde la creación del mundo.

La Plaga de las Rosas Negras

Su despertar trajo consigo la Plaga de las Rosas Negras, una enfermedad bella y letal.
Los campos florecieron de espinas negras, los ríos se tiñeron de tonos verdosos, y los cuerpos de los muertos brotaron con flores que olían a miel podrida.
Pero aquellos que comprendieron su significado —los sabios, los druidas y los sacerdotes del Velo Gris— supieron que aquello no era una maldición, sino una purificación.
La peste de Morna no mata sin razón: ella elimina lo corrupto para que lo sano pueda renacer.

En esa era, su presencia fue temida y venerada por igual. Algunos la llamaron “La Virgen de la Desgracia”; otros, “La Madre de la Renovación”.
Los pocos que sobrevivieron a su paso aseguraron haberla visto caminar descalza sobre la podredumbre, dejando a su paso brotes verdes y flores pálidas.

Naturaleza y Poderes

  • Deidad que representa: Nox, Dios de la Peste
  • Título: La Doncella del Velo Gris
  • Apariencia: Mujer de piel pálida, ojos blancos sin pupilas y cabellos oscuros como la noche húmeda. Viste un manto gris cubierto de bordes ennegrecidos por la peste sagrada.
  • Aura: Su presencia emana un perfume dulce y decadente; la vida y la muerte se mezclan a su alrededor como un solo aliento.
  • Dominio: Corrupción, enfermedad, equilibrio natural, purificación mediante la descomposición.

Magia y Maestría

Como extensión de Nox, Morna domina las mismas Listas de Magia Divina que su creador.

El Retiro y el Nuevo Silencio

Tras siete años de purga y renacimiento, Morna regresó a los pantanos, dejando tras de sí un mundo que empezaba de nuevo.
Los campos florecieron con nuevas especies, las aguas se tornaron claras… y el nombre de Nox volvió a perderse entre las plegarias.
Antes de hundirse de nuevo en su santuario, Morna pronunció una profecía que los Velados aún repiten en los rituales del templo:

“Cuando los hombres teman más la peste que su propia codicia,
entonces mi sueño será eterno.
Pero si el mundo olvida el precio de su abundancia,
volveré a caminar entre ellos.”

Legado en la Cuarta Edad

Hoy, en la Cuarta Edad, los sacerdotes del Velo Gris sienten un temblor en la tierra húmeda de Vethrak.
Los insectos abandonan los pantanos, y la niebla se espesa.
Los sabios creen que el ciclo vuelve a cerrarse: los reinos humanos han crecido demasiado, la naturaleza se ahoga de nuevo, y la peste divina podría despertar.

Se dice que cuando Morna abra los ojos una vez más, no vendrá como purificadora, sino como jueza del mundo.

Oración de los Velados

“Morna, doncella del silencio y la podredumbre,
tú que limpias el exceso y siembras el renacer,
guarda tu sueño hasta que el mundo te llame.
Que tu niebla cubra las tierras corruptas,
y que la muerte florezca donde la vida ha olvidado su propósito.”

 


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RAZA: SSTOI’ISSYLUTHI