Morathis, Dios de la Muerte y el Umbral

 



Esfera de Influencia: Muerte
Avatar: Nheria, la Guardiana del Umbral

Qué es Morathis

Entre todos los dioses de Beldar, Morathis es el más silencioso, el más constante y el más temido.
Donde la guerra arrasa y la peste purifica, Morathis espera.
No juzga, no castiga, no promete redención. Solo abre la puerta.

Se le conoce como el Guardián del Umbral, el Último Pastor o el Eterno Silencioso.
Es quien guía a las almas desde el plano mortal hacia el más allá, y quien vela por que el ciclo de la existencia nunca se rompa.

Morathis no es malvado ni benévolo. Es el equilibrio puro del fin.
Donde hay vida, su sombra se proyecta inevitable.

Rol dentro del panteón y del mundo

En la era en que los dioses caminaban sobre Beldar, Morathis fue el primero en entender que todo nacimiento exige una muerte.
Cuando Xhaos dio forma al mundo y Nexara encendió el primer sol, Morathis fue quien apagó las llamas sobrantes.
Sin él, la creación se habría desbordado.

Durante la Primera Edad, su templo —la Necrópolis de Itheran— era visitado no con miedo, sino con respeto. Los reyes acudían antes de morir para entregar sus nombres y asegurarse un lugar digno en el Más Allá.

Tras el Pacto de los Dioses, cuando las deidades abandonaron Beldar, Morathis selló las puertas del Umbral y dejó tras de sí a su avatar: Nheria, la Guardiana de los Muertos.

La Filosofía del Umbral

El culto de Morathis enseña tres principios sagrados:

1.        “Nada muere sin dejar eco.”
Cada acción deja una huella espiritual. Las almas no se disuelven, solo cambian de forma.

2.        “El fin no es castigo, sino regreso.”
La muerte es el retorno al ciclo eterno, donde la esencia se mezcla con el todo.

3.        “Solo lo que acepta su fin puede renacer.”
Resistirse al destino engendra corrupción: los no muertos, las almas errantes y los fantasmas son heridas del ciclo.

Nheria, la Guardiana del Umbral

Nheria es la avatar de Morathis, su representación en Beldar cuando el equilibrio de la muerte se ve alterado.
Aparece cuando los muertos no descansan o cuando los vivos desafían el orden natural de la vida y la muerte.

Se dice que tiene el rostro de quien la contempla, pero sin alma en los ojos.
Sus cabellos son como humo blanco y sus pasos no dejan huella.
Porta la Llave de los Silencios, un artefacto capaz de cerrar o abrir el camino entre ambos mundos.

Durante la Segunda Edad, Nheria despertó en los valles de Arthenmor, donde necromantes usaban almas cautivas para crear ejércitos inmortales.
Ella no luchó con armas, sino con la calma: tocó la tierra y los cuerpos cayeron sin vida, agradecidos de poder descansar.

Desde entonces, su nombre es susurrado en los funerales y en los juramentos de los templos:

“Nheria observa, Morathis aguarda.”

Símbolos y Culto

El culto de Morathis es solemne, sin cánticos ni sacrificios.
Sus sacerdotes visten de blanco o gris, y llevan en el pecho la espiral del retorno, símbolo del ciclo eterno.
En sus templos, el sonido está prohibido durante las ceremonias; solo se escucha el eco de los pasos sobre la piedra fría.

Símbolos de Morathis:

  • La espiral doble, representando los caminos de ida y vuelta del alma.
  • Una llama negra, que consume sin destruir.
  • La balanza rota, signo del juicio divino superado.

Oración del Fin

“Oh, Morathis, Guardián del Silencio,
abre tus manos y recibe lo que ha terminado.

Que las almas que vagan encuentren reposo,
que los cuerpos caídos regresen al polvo,
y que el ciclo continúe sin ruptura.

Acepto el fin, porque sé que el fin eres tú.”

Legado en la Cuarta Edad

En la Cuarta Edad de Beldar, los oráculos afirman que el Umbral tiembla.
Los muertos susurran en los sueños de los vivos, y los cementerios se abren bajo lunas vacías.
Se teme que el ciclo esté corrompido… y que Nheria esté próxima a despertar de nuevo.

Los templos de Morathis han reabierto sus puertas, no con júbilo, sino con resignación.
Porque cuando el dios del Silencio se hace escuchar, es porque el equilibrio está a punto de romperse.

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