Esfera
de Influencia:
Destino, Equilibrio, Hilos del Tiempo
Avatar: Korvel, el Errante del Tiempo
La
Dama del Destino
Entre
los dioses de Beldar, Lirien es la más silenciosa y enigmática.
Se dice que su voz fue la primera melodía que resonó cuando el mundo nació,
y que su canto aún vibra en los hilos invisibles que conectan toda existencia.
Lirien
no crea ni destruye: teje.
Cada vida, cada encuentro, cada elección forma parte de un vasto tapiz que solo
ella puede ver en su totalidad.
A veces, una sola hebra basta para cambiar el curso de la historia.
Su
símbolo es el husillo estelar, y sus seguidores la llaman La Tejedora
del Hilo Eterno, La Señora de las Sendas o El Ojo que Nunca
Parpadea.
Apariencia
y símbolos
Lirien
se manifiesta como una figura envuelta en un manto tejido de luz y sombra,
con ojos donde bailan las constelaciones.
En sus manos sostiene un bastón de cristal celeste, del que emergen hilos
dorados que se extienden hacia el infinito.
Los
templos de Lirien son circulares, sin puertas ni ventanas,
para simbolizar que el destino no tiene principio ni fin.
En su centro, un telar de plata mantiene en movimiento los hilos del tiempo.
Korvel,
el Errante del Tiempo
Su
avatar, Korvel, fue el primero en caminar los senderos entre edades.
Apareció durante la Primera Edad, cuando los dioses abandonaron Beldar,
y se dice que su tarea fue vigilar los cruces del destino, asegurando
que ninguna fuerza —ni divina ni mortal— rompiera el equilibrio.
Korvel
vaga sin descanso entre eras, invisible a los ojos de los hombres,
corrigiendo los desajustes que amenazan el tejido de la realidad.
Pocos han oído su voz, pero aquellos que lo han hecho aseguran que su mirada
muestra todos los futuros posibles a la vez.
Cuando
los dragones fueron encerrados en el Orbe, Korvel fue testigo del pacto,
y su desaparición marcó el cierre de la Primera Edad.
Los augures creen que volverá cuando el hilo del mundo comience a
deshilacharse otra vez.
El
Silencio de las Edades
Durante
la Tercera Edad, Lirien permaneció en completo silencio.
Ni profetas ni sueños llevaron su voz.
Sin embargo, en los albores de la Cuarta Edad, su presencia volvió a
sentirse:
los hilos del tiempo se tensaron, y Korvel fue visto por los videntes del
norte.
Se
dice que la Tejedora prepara un nuevo diseño,
y que los dragones liberados forman parte de un patrón que aún nadie comprende.
Filosofía
de los Tejedores
Los
seguidores de Lirien creen que cada alma es un hilo del gran tapiz.
Al morir, el hilo no desaparece: se une a otros, formando nuevos caminos.
Sus sacerdotes, llamados Hilanderos del Silencio, dedican su vida a
estudiar los entrelazamientos del destino y a guiar a los mortales para que acepten
su hilo sin miedo.
“No
temas tu destino.
El hilo que te ata también te sostiene.”
Plegaria
a Lirien
“Oh, Tejedora del Eterno Hilo,
guarda nuestras sendas del olvido.
Si nuestros pasos se desvían,
endereza el lazo invisible que nos une.
Que nuestros hilos no se rompan,
y que el tapiz del mundo permanezca entero,
hasta el último amanecer.”
Legado
Hoy,
en la Cuarta Edad, los templos de Lirien vuelven a llenarse de incienso y
plegarias.
Los oráculos aseguran que la Tejedora observa con atención,
pues el tapiz de Beldar ha comenzado a cambiar su forma…
y un nuevo patrón está naciendo entre las sombras del destino.

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