Erian, el guardián de la vida

 



Deidad Asociada: Almerion, Dios de la Vida y laCreación
Esfera de Influencia: Vida, Creación, Fertilidad

La Semilla del Dios

Erian, conocido como el Guardián Verde, es el avatar de Almerion, el dios creador y dador de vida.
Nació del primer bosque que floreció en Beldar, cuando las raíces tocaron el canto del dios y la tierra respondió con su primer suspiro.
Su cuerpo está formado de carne y savia, su sangre es agua viva, y su aliento puede hacer brotar flores donde antes solo había ceniza.

Los sabios del Círculo Verde lo describen como “la encarnación del latido del mundo”, aquel que une a los hombres, las bestias y los árboles en un mismo ciclo de existencia.

 

Apariencia y símbolos

Erian aparece como un hombre joven de ojos verdes luminosos, de cuya piel brotan pequeñas hojas y raíces que crecen con la luz del sol.
Su cabello recuerda al trigo bajo el amanecer, y sus pasos dejan huellas de hierba y flores.
Viste túnicas tejidas con musgo y enredaderas vivas, y porta una semilla de luz dorada en la palma de su mano, llamada El Corazón de Almerion.

Los símbolos que lo representan son la rama espiralada, la semilla sagrada y el círculo de agua y tierra.
En los santuarios donde ha aparecido, se dice que las fuentes se vuelven cristalinas y los árboles florecen incluso en invierno.

 

El despertar del Guardián

Erian despertó por primera vez en la Segunda Edad, cuando los hombres talaron los bosques de Lysor para alimentar la guerra.
La tierra gritó, y de su llanto brotó una figura dorada entre las raíces: Erian, portador de la vida, surgido para restaurar el equilibrio.
Durante años, caminó descalzo por los campos marchitos, devolviendo el verdor y enseñando a los pueblos a dar y tomar con respeto.
Fundó los Bosques Sagrados de Lathar, donde los sacerdotes de Almerion aún guardan semillas bendecidas que nunca han sido plantadas.

En la Tercera Edad, Erian volvió a despertar, pero no para sanar, sino para defender.
Cuando los reinos del norte profanaron la tierra con magia de sangre, Erian se alzó como un torrente de vida desbordada, invocando raíces titánicas que devoraron los campos corrompidos.
Desde entonces, los fieles aprendieron que la vida, como la naturaleza, puede protegerse con furia cuando es amenazada.

Filosofía del Verdor

Erian enseña que la vida no pertenece a nadie, sino que todos pertenecen a la vida.
Cada hoja caída, cada muerte y cada nacimiento son parte del mismo ritmo divino.
Los seguidores del Guardián Verde practican el Juramento de la Savia, un voto de respeto y comunión con la naturaleza.

Su máxima sagrada reza:

“Nada muere, todo vuelve al ciclo.”

Por ello, los fieles no entierran a sus muertos, sino que los siembran bajo árboles jóvenes, para que su memoria se transforme en raíces y ramas.

El Culto de los Guardianes del Brote

Los devotos de Erian se agrupan en pequeñas comunidades llamadas Guardianes del Brote.
Estos monjes viajan de reino en reino restaurando tierras estériles, purificando ríos y enseñando los antiguos cantos de crecimiento.
No juran lealtad a ningún reino, sino solo al Equilibrio Verde.

Durante el Rito del Brote, cada iniciado planta una semilla y promete cuidarla durante toda su vida, pues se cree que su destino y el del árbol quedarán entrelazados.
Cuando un Guardián muere, su árbol se marchita y deja caer una semilla nueva, símbolo de continuidad eterna.

Profecía del Último Bosque

Los textos del Codex Vitae hablan del regreso de Erian al final de la Cuarta Edad, cuando la vida del mundo esté al borde de la extinción.
Se dice que el Guardián se alzará del corazón de un bosque quemado, portando la última semilla de la creación.
Con ella, plantará el Árbol del Nuevo Comienzo, cuyas raíces alcanzarán todos los rincones de Beldar y renovarán la vida una vez más.

La profecía termina con estas palabras:

“Cuando el último bosque arda,
del humo nacerá la vida otra vez.”

Oración de la Semilla Eterna

“Erian, Guardián del Verdor,
que tu savia corra en nuestras venas.

Enséñanos a cuidar,
a sanar sin destruir,
a vivir en el pulso de la tierra.

Que de nuestras manos nazca el fruto,
y de nuestras palabras, la raíz.”

Legado en la Cuarta Edad

Hoy, los Guardianes del Brote han vuelto a recorrer Beldar.
Ríos secos fluyen otra vez, y flores antiguas —que no habían florecido en siglos— despiertan bajo soles dorados.
Los oráculos del Círculo Verde creen que Erian ha despertado en silencio, caminando entre los bosques del sur bajo una forma humana, preparando el renacimiento del mundo.

Su regreso no anuncia guerra, sino una nueva primavera: el tiempo en que la vida volverá a dominar sobre la muerte,
y los hombres recordarán que cada semilla lleva dentro el eco del dios que la soñó.

 

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RAZA: SSTOI’ISSYLUTHI