Kaen, el vigía de los sueños

 



Deidad Asociada: Lunaar, Diosa de la Luna y losSueños
Esfera de Influencia: Luna y Sueños

Quién es Kaen

Kaen, conocido como el Vigía de los Sueños, es el avatar de Lunaar, la diosa de la Luna y los Sueños.
Donde ella observa los mundos desde lo alto, Kaen camina entre ellos.
Es el guardián de los sueños verdaderos, el protector del descanso de los mortales y el juez silencioso de las visiones que cruzan el velo.

Su existencia se manifiesta cada vez que el equilibrio entre sueño y vigilia se quiebra.
Cuando los hombres dejan de soñar, o los sueños comienzan a invadir la realidad, Kaen despierta.

No habla con voz, sino con símbolos: una luna quebrada, un reflejo imposible, un suspiro en medio de un sueño que parece más real que la vida.
Se le conoce también como El Que Recuerda por Todos, pues porta en su interior los sueños olvidados de la humanidad.

 

El Nacimiento del Vigía

Kaen nació durante la Primera Edad, cuando Lunaar contempló el primer sueño humano y vio en él una puerta entre los mundos.
Lo creó de su propia luz reflejada, dándole forma humana para que pudiera comprender la mente mortal.
Desde entonces, Kaen camina el Sendero de los Velos, una ruta entre el sueño, la memoria y la muerte, donde solo los avatares y los dioses pueden cruzar.

Durante milenios, vigiló los sueños de reyes, profetas y locos, asegurándose de que las pesadillas no devorasen sus almas.
Pero su tarea no estaba exenta de sacrificio.

 

El Sacrificio del Pozo del Eco

Al final de la Segunda Edad, los necromantes de Arthenmor abrieron un portal hacia el Pozo del Eco, un abismo donde los sueños y los recuerdos se mezclaban, corrompiendo la realidad.
Los muertos soñaban, los vivos olvidaban, y el mundo se distorsionaba con visiones imposibles.

Kaen descendió al Pozo, sabiendo que su mente sería el precio.
Selló el portal con su propia esencia, borrando su nombre de todos los recuerdos.
Desde entonces, Kaen camina entre los sueños sin saber quién fue.
Los sacerdotes de Lunaar dicen que olvidó su identidad para preservar las de todos los demás.

 

Apariencia y Presencia

Kaen aparece como un joven de rostro sereno y ojos de plata líquida que reflejan los sueños de quien lo mira.
Su cabello es blanco azulado, y su túnica parece tejida con la luz de la luna sobre el agua.
En su pecho brilla un fragmento del Velo de Lunaar, reliquia divina que le permite cruzar los sueños y hablar con los durmientes.

Donde Kaen camina, los ruidos se amortiguan y el aire se vuelve leve.
A su paso, las sombras adoptan formas oníricas, y las flores nocturnas se abren aunque no haya luna.

 

El Regreso de Kaen y la Cuarta Edad

Durante la Tercera Edad, los sueños del mundo comenzaron a marchitarse.
Los hombres dormían sin soñar, los profetas callaban y los magos olvidaban sus visiones.
Fue entonces, con el retorno de los dragones y la liberación de Nyxorath, que el equilibrio se rompió también en el plano de los sueños.

El Orbe de los Dragones, al fracturarse, liberó ecos que cruzaron todos los planos —incluso el onírico—, despertando a Kaen de su largo olvido.
Su despertar marcó el inicio de la Cuarta Edad del Hombre, una era donde los sueños y la realidad comenzaron a entrelazarse.

Pero algo había cambiado.
Kaen regresó sin la bendición completa de Lunaar: sus actos son guiados por una voluntad propia, más humana que divina.
A veces protege… otras, interviene sin permiso.
Los sacerdotes la llaman “la Rebelión del Silencio”, y los oráculos creen que incluso la Dama Plateada teme los sueños que su avatar ahora inspira.

El Culto del Velo Dormido

Los templos dedicados a Kaen son raros y silenciosos, llamados Casas del Respiro.
Son lugares donde los enfermos del alma y los profetas en delirio son guiados a dormir bajo la luz de la luna, rodeados de espejos de plata.
Allí, los sacerdotes velan sus sueños, buscando mensajes divinos o advertencias del Vigía.

Cada año, durante la Noche de los Ecos, los fieles de Lunaar y Kaen se sumergen en sueños compartidos, buscando respuestas colectivas.
Algunos no despiertan jamás, quedando atrapados en el Sueño Verdadero, donde Kaen los protege hasta que el mundo los necesita otra vez.

 

Profecía del Vigía

“Cuando los dragones canten en sueños,
y la luna sangre sobre el cielo,
el Vigía recordará su nombre,
y el mundo despertará en su propio sueño.”

Los sabios del Concilio de Lunaar creen que esta profecía anuncia el retorno completo de la memoria de Kaen, y con ella, un nuevo amanecer… o una larga noche donde los sueños reescribirán la historia.

Oración del Soñante

“Kaen, Guardián del Descanso,
permite que mis sueños sean refugio,
no juicio.

Que la luna guíe mi mente,
y mis temores se apaguen en tu sombra.

Enséñame a dormir sin olvidar,
y a despertar sin dejar de soñar.”

Legado en la Cuarta Edad

Hoy, en la Cuarta Edad de Beldar, los sueños vuelven a florecer.
Los dragones hablan en símbolos, los sabios escriben tratados imposibles, y los niños nacen con visiones del pasado.
Kaen camina de nuevo entre los dormidos, reparando el tejido del Velo… aunque su sombra parece más humana que divina.

Los más devotos creen que su independencia es un presagio: que el Vigía está aprendiendo a soñar por sí mismo, y que cuando lo haga, los sueños del mundo cambiarán para siempre.

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