Raza: Humanos / Razas marinas
Ciudad: Walereham (Krinduth)
Comercio: Doblones de Mar, Corales Encantados
En la ciudad portuaria de Walereham, donde el olor a sal y brea se mezcla con el canto de las gaviotas y el rumor constante de las olas, se alza el Banco de los Navegantes, una institución tan antigua como las rutas que surcan los mares de Krinduth. Fundado por los primeros capitanes mercantes que unieron a humanos y razas marinas bajo un mismo estandarte comercial, el Banco es el corazón financiero de los océanos del sur.
Sus cámaras están talladas en conchas gigantes y reforzadas con madera petrificada de los arrecifes antiguos. Cada cuenta se abre con un juramento de marea, sellado mediante la entrega de un Doblón de Mar, una moneda bañada en agua consagrada que, según dicen, vibra levemente cuando su dueño corre peligro o miente en un trato.
El Banco también es conocido por su comercio de Corales Encantados, fragmentos vivos de arrecifes mágicos que brillan con una luz propia y responden a la voz de su propietario. Los corales no sólo sirven como joyas o símbolos de estatus, sino también como registros vivos de los contratos firmados: cada acuerdo queda grabado en sus filamentos, visibles sólo bajo la luz de la luna llena o en las profundidades del océano.
El Banco de los Navegantes se rige por una sola máxima: “La corriente no teme al oro, pero el oro teme a la corriente.” En sus salas resuena el eco de mil voces, humanas y marinas, que han hecho del comercio un arte de confianza flotante, siempre cambiante como las olas.
Y así, entre mareas y tesoros sumergidos, el Banco continúa su labor, garantizando que ni el viento, ni la tempestad, ni siquiera el paso del tiempo detengan el fluir de la riqueza que une a tierra y mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario