Raza: Enanos
Ciudad: Dhür (Idril)
Comercio: Piedras Rúnicas, Carbón Ético
Entre las vastas galerías de Dhür, donde el canto del martillo resuena como plegaria ancestral, se alza el Banco de los Canteros, una institución que no sólo custodia la riqueza del pueblo enano, sino también su orgullo y su legado. Fundado hace más de cinco siglos, cuando las primeras cámaras de Idril comenzaron a ser talladas en la roca viva, el Banco se erigió como garante de los contratos de piedra y las promesas grabadas en runa.
Sus bóvedas, cinceladas directamente en la montaña, resguardan no sólo metales preciosos, sino también piedras rúnicas de poder ancestral, reliquias que sirven de respaldo espiritual y material para los tratos entre clanes. Cada depósito está sellado con una runa de autenticidad, grabada por maestros canteros cuyos nombres son conocidos y respetados en toda la Confederación de los Nueve Montes.
El Carbón Ético, uno de sus principales productos de comercio, es extraído de minas donde los enanos siguen antiguos juramentos de respeto a la piedra. Este carbón, bendecido en los hornos de Dhür, arde con una pureza que no contamina el aire ni ofende a los espíritus de la montaña. Es considerado un símbolo de equilibrio entre labor y tradición, y su uso es común en las forjas de los más devotos herreros y artesanos.
El Banco de los Canteros no sólo presta oro: invierte en honor, en piedra y en palabra. Cada préstamo está respaldado por un juramento y por el eco del martillo en el yunque, porque en Dhür, la confianza no se mide en monedas… sino en la firmeza de la roca.
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