Amarys, la llama del amor eterno

 



Esfera de Influencia: Amor, Pasión, Vínculos y Belleza Interior
Avatar: Kaelis, el Corazón Errante

La Luz que Une los Corazones

Amarys, conocida como la Llama del Amor Eterno, es la diosa que encarna todos los aspectos del amor: la pasión que enciende la vida, la ternura que sana las heridas y la unión invisible que enlaza almas más allá de la muerte. Donde otros dioses ven poder, fe o destino, Amarys ve vínculo. Su poder no destruye ni conquista, sino que transforma, llenando de sentido los vacíos del alma. Los sabios de Beldar enseñan que el amor no nació con los hombres, sino con Amarys. Su primer suspiro dio forma al deseo de unión en todas las criaturas vivas; su primera lágrima creó la empatía, el don de sentir el dolor ajeno. Por ello, sus seguidores la llaman La Llama del Vínculo, La Madre de las Almas o La Voz que Abraza.

Apariencia de la Diosa

Amarys se manifiesta como una figura de luz cálida, su cuerpo envuelto en un manto de tonos rosados, dorados y ámbar que cambia según el corazón de quien la mira. Su cabello parece fuego suave que danza con el viento, y sus ojos reflejan no la belleza del mundo, sino la del alma que los contempla. Cuando sonríe, el aire se llena de fragancia floral, y donde sus pies tocan la tierra, florecen rosas de pétalos vivos que laten con un pulso propio.

El Origen del Amor

Según los Cantos de los Antiguos, Amarys surgió durante el Final de la Creación, cuando los dioses ya habían moldeado la materia, la vida y la muerte. Pero Beldar permanecía vacío: las criaturas existían, pero no se buscaban. Fue entonces cuando Amarys tomó parte de su propia esencia y la derramó sobre el mundo, enseñando a las almas a reconocerse, unirse y protegerse mutuamente.

“El amor no es un don, sino una tarea.
Nace de ti cuando ves al otro como parte de tu ser.”

Los Tres Rostros de Amarys

El culto de Amarys enseña que la diosa tiene tres aspectos:

  • La Llama del Encuentro: símbolo del amor nuevo y de la pasión que despierta la vida.
  • La Voz del Consuelo: encarna el amor protector, el vínculo familiar y la ternura.
  • El Espejo del Recuerdo: representa el amor perdido, aquel que sigue vivo en la memoria y trasciende la muerte.

Cada aspecto tiene su propio templo y celebración, pero todos se unen en el Festival del Vínculo,
cuando los fieles encienden antorchas rosadas que no arden con fuego, sino con magia divina.

El Corazón Errante

El avatar de Amarys es Kaelis, conocido como el Corazón Errante. Aparece en momentos en que el amor se convierte en arma o en condena. Kaelis no castiga, sino que muestra el reflejo del alma: quien ama con pureza ve en sus ojos su propia luz; quien ama con egoísmo, se enfrenta a su sombra. En la Segunda Edad, cuando los reinos se unieron por alianzas forzadas, Kaelis recorrió Beldar para enseñar que “la unión sin amor es prisión”.
Sus palabras detuvieron guerras y abrieron corazones, aunque también destruyeron falsos matrimonios forjados por ambición.

Templos y Fieles

Los templos de Amarys son espacios abiertos, llenos de jardines, espejos de agua y luces flotantes.
Allí no se reza en silencio, sino en compañía: los fieles se toman de las manos, intercambian recuerdos y cantan bajo la luz de la luna.

Su símbolo sagrado es una llama dentro de un corazón, y su color ritual, el rosado perlado. Los sacerdotes de Amarys juran servir al amor en todas sus formas, y su único mandamiento es simple:

“No destruyas lo que nace del amor, aunque duela dejarlo ir.”

La Huella del Amor

A lo largo de las eras, el culto a Amarys ha sido constante, pues mientras exista vida, existirá el deseo de amar.
Se dice que, incluso cuando los dioses abandonaron Beldar, el eco de Amarys permaneció en el corazón de los mortales, guiando sus emociones como una brisa invisible.

Durante la Tercera Edad, sus sacerdotes aseguraron que su llama se vio arder en los cielos, cuando un cometa rosado cruzó las constelaciones del norte. Lo llamaron “El Suspiro de la Diosa”, una señal de que el amor aún puede redimir incluso a los corazones corrompidos.

Plegaria del Vínculo

“Amarys, llama que no se apaga,
enséñanos a amar sin poseer,
a cuidar sin miedo,
y a dejar ir sin perder.

Que tu fuego arda en nuestras almas,
no para consumir,
sino para iluminar los senderos que unen los corazones.”

Legado en la Cuarta Edad

En la Cuarta Edad de Beldar, cuando la guerra y el miedo han helado los corazones, los fieles esperan el retorno del Corazón Errante, pues se dice que Kaelis volverá cuando el amor sea olvidado. Los oráculos afirman que Amarys ha comenzado a despertar, y que su llama ya se siente en los sueños de los desesperados,
susurrando una única promesa:

“El amor no muere.
Solo espera a ser recordado.”

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