Hoy
cumplía 16 años. 16 años desde que nació, desde que murió su madre, desde el
impacto del meteorito… Habían pasado muchas cosas el día de su nacimiento. Cada
vez que cumplía años le invadía una gran tristeza y una nostalgia que no sabía cómo
describir, el hecho de no conocer a su madre tampoco ayudaba a describir lo que
sentía. Recordaba las noches cuando siendo niña se había dormido en el regazo
de su padre mientras este le contaba historias sobre su madre y le explicaba
como era.
Se había pasado toda la vida
trabajando en la granja con su padre, desde bien temprana edad, y antes de lo
normal ya se vio que tenía aptitudes especiales para la magia. Su padre le
enseñó lo poco que él sabía y muy pronto fue superado por la joven aprendiz. Su
padre le explicaba que seguramente esa capacidad innata para el aprendizaje de
la magia la habría heredado de su abuelo materno, que fue un gran mago, el
mayor mago que conoció su pueblo natal, Ferion. De hecho, estuvo a punto de
entran en La Torre
de los Grandes Magos, pero sus capacidades no eran lo suficientemente buenas
para ello.
Su madre había heredado un libro de Magia de su abuelo, el cual lo encontró en
una vieja biblioteca, pero nunca llegó realmente a descubrir cual fue el origen
del libro. Desde que su padre no le pudo enseñar más, nunca había tenido
grandes cualidades para la magia ella puso su empeño en aprender del libro,
cuando tenia 15 años ya aprendió todo lo que podía de él, y lo único que le quedaba
era experimentar, algo muy peligroso para alguien no muy versado en el tema,
dejo de hacerlo hasta que un día se quedó sin mano derecha, la recuperación de
la misma, a parte de ser larga fue muy dolorosa.
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