Esfera de Influencia:
Agricultura, Cosecha, Tierra y Sustento
Avatar: Tharion, el Guardián Verde
La que Hizo Brotarse al Mundo
Elyria, conocida como la Madre de
las Semillas, es una de las diosas más antiguas de Beldar. Se dice que cuando
los dioses dieron forma a la tierra, fue ella quien sembró el primer brote
de vida sobre el polvo sagrado. De su canto nacieron los bosques, y de sus
lágrimas, los ríos que aún nutren la tierra.
Los campesinos, druidas y guardianes de la naturaleza la
veneran como la dadora del sustento, aquella que enseña a la humanidad a
vivir en armonía con el ciclo de crecimiento, cosecha y renovación.
Donde otros dioses ven dominio o creación, Elyria ve cuidado
y equilibrio: cada semilla plantada es una promesa, cada cosecha, una
oración cumplida.
“Nada
muere si se siembra con amor.”
Apariencia de la Diosa
Elyria se manifiesta como una mujer de presencia maternal, de
piel color tierra fértil y cabello largo, verde como los trigales en primavera.
Sus ojos son del color del ámbar al atardecer, y sus manos están siempre
cubiertas de flores, raíces o espigas. Lleva un manto tejido con hojas doradas
que nunca se marchitan, y en su cintura cuelga una guirnalda de semillas
eternas, capaces de germinar incluso en la piedra o la ceniza. Cuando camina,
brota hierba bajo sus pasos, y los animales del campo la siguen como si
escucharan un canto antiguo.
El Don de la Cosecha
Según las Crónicas del Primer Surco, Elyria enseñó a los
hombres el arte de sembrar y recolectar durante la Primera Edad, cuando
la tierra aún era salvaje y los humanos sobrevivían de la caza. Ella les mostró
cómo honrar el suelo antes de tomar de él, y les impuso la Ley del Retorno:
por cada fruto cosechado, una semilla debía ser devuelta. Aquellos que
rompieron esta ley conocieron la Furia de la Sequía, cuando Elyria cerró
sus manos y el mundo se volvió estéril por una generación entera. Desde
entonces, los fieles saben que el equilibrio es sagrado: nada puede ser
tomado sin ofrecer algo a cambio.
Los Hijos de la Tierra
Los seguidores de Elyria se llaman a sí mismos Hijos de la
Tierra. No son un solo pueblo, sino una hermandad extendida entre
campesinos, druidas y curanderos. Creen que el cuerpo es el reflejo del campo: requiere
cuidado, descanso y renovación. En los templos de Elyria, las paredes están
vivas: raíces entrelazadas sostienen los arcos, flores crecen entre las
piedras, y la luz entra a través de hojas en lugar de vitrales. En sus
rituales, los fieles entierran pequeñas ofrendas de pan, vino o frutos, agradeciendo
a la tierra lo que ella ofrece sin pedir nada.
El Avatar Verde
El avatar de Elyria es Tharion, llamado el Guardián
Verde. Una figura masculina de fuerza tranquila, protector de los campos y
bosques. Tharion aparece en tiempos de hambre o devastación, guiando a los
pueblos para restaurar la fertilidad perdida. Durante la Segunda Edad,
cuando la peste de Nox marchitó los cultivos, Tharion recorrió los valles de
Ormin, sembrando de nuevo las tierras con sus propias manos. Allí donde caían
gotas de su sudor, brotaban flores de trigo dorado.
Por ello, los campesinos aún lo invocan con la plegaria:
“Tharion,
siembra tus pasos en nuestro suelo.”
Las Cuatro Lunas de la Cosecha
Cada estación tiene su celebración en honor a Elyria:
- 🌱 Luna
del Brote (Primavera): ritual de purificación y bendición de los
campos.
- 🌾 Luna
Dorada (Verano): fiesta del crecimiento y agradecimiento por la
abundancia.
- 🍂 Luna
del Retorno (Otoño): recolección y ofrenda de la cosecha.
- ❄️ Luna
del Descanso (Invierno): tiempo de reflexión y descanso de la tierra.
En la Luna Dorada, los sacerdotes encienden antorchas
de espigas secas, y sus cenizas se esparcen sobre los campos para garantizar el
renacer del siguiente ciclo.
Plegaria de la Semilla Eterna
“Elyria, Madre de los campos,
que tu aliento dé vida al suelo,
que tus manos despierten el grano dormido.
Enséñanos a sembrar sin temor,
a recoger con gratitud,
y a devolver lo que la tierra nos confía.
Que nunca falte el pan,
ni el canto del viento entre los trigales.”
Legado en la Cuarta Edad
En la Cuarta Edad de Beldar, cuando la guerra ha dejado
los campos yermos, los oráculos dicen que Tharion ha vuelto a despertar.
Su sombra ha sido vista entre los árboles antiguos del Bosque de Lirendel, y el
suelo bajo sus pasos vuelve a florecer. Se cree que Elyria misma ha abierto los
ojos tras siglos de silencio, pues la tierra comienza a sanar más rápido de lo
que los hombres pueden explicar.
“El hambre es olvido.
La cosecha, memoria de los dioses.”

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