Diosa
de la Fertilidad, el Deseo y el Nacimiento
Elyndra
no es la diosa de los campos ni de las cosechas, sino la encarnación de la
vida que florece entre los cuerpos. Es la fuerza que impulsa el deseo, la
pasión que une a los seres vivos y la chispa que da origen a toda nueva
existencia.
Donde otros dioses gobiernan los ciclos naturales o la muerte, Elyndra reina
sobre el instante sagrado en que la vida surge: el vínculo entre cuerpo,
espíritu y propósito.
Se
la conoce como la Portadora del Aliento Vital, pues se dice que su
suspiro fue el primero que despertó el alma de los hombres. Sus templos no
están construidos de piedra, sino de carne, canto y perfume. En sus santuarios
se celebra la unión como un acto divino, y cada nacimiento es considerado un sacrificio
ofrecido a ella.
Iconografía
Elyndra
aparece como una mujer de belleza serena y mirada ardiente. Su piel irradia un
brillo cálido, y su cabello, de tonos cobre y dorado, se mueve como si
respirara.
Se la representa con una esfera luminosa entre las manos —el símbolo del
alma naciente— o con serpientes entrelazadas, emblema del deseo y la
regeneración.
Los perfumes, las velas y los espejos son ofrendas comunes en su culto.
El
Avatar: Kaedor, el Hijo del Placer
El
avatar de Elyndra es Kaedor, conocido como el Hijo del Placer o el
Encantador de los Corazones.
Nacido de la unión entre una sacerdotisa y un espíritu lunar, Kaedor encarna la
pasión divina en forma humana. Su presencia inspira amor, lujuria o devoción,
según el corazón de quien lo mire.
Durante la Segunda Edad de Beldar, Kaedor fue venerado y temido por igual, pues
su poder podía conceder fertilidad o desatar la locura del deseo.
Hoy duerme en los Jardines Carmesí de Elyndra, esperando el retorno de su diosa
al mundo de los hombres.
Culto
y Devoción
Los
seguidores de Elyndra —llamados los Portadores del Aliento— creen que la
unión carnal es un acto sagrado, una recreación del instante en que los dioses
dieron vida al mundo.
Su fe no se basa en la represión, sino en la comprensión del deseo como energía
vital.
Los ritos de iniciación incluyen ceremonias de unión y canto, y los
nacimientos son celebrados con oraciones que bendicen tanto al cuerpo como al
espíritu.
Frase
ritual
“En
cada suspiro, la vida busca su reflejo.”

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