Esfera
de Influencia:
Amanecer, Renacimiento, Esperanza
Avatar: Selya, la Luz Naciente
La
Llama del Nuevo Día
Eostro
es el dios del Amanecer y del Renacer, guardián de la primera luz que
rompe las sombras.
Su llegada marca el fin de la oscuridad y el inicio de la vida, pues donde su
luz toca, el mundo despierta.
Es símbolo de esperanza, renovación y constancia; un recordatorio eterno de que
incluso tras la noche más larga, el sol siempre vuelve a elevarse.
Su
esencia no es solo la del astro, sino la del acto de resurgir: la chispa
que levanta al caído, el coraje que impulsa a seguir adelante.
Los antiguos lo llamaban “El que despierta al mundo”, y en los tiempos
primordiales, su luz fue la primera en disipar la penumbra que cubría Beldar
tras la retirada de los dioses.
Apariencia
y símbolos
Eostro
es representado como un hombre de luz dorada, cubierto con un manto
carmesí que brilla con el reflejo de los primeros rayos del sol.
Su mirada es firme y serena, como quien contempla el horizonte sabiendo que su
llegada siempre será necesaria.
El
símbolo sagrado de su culto es un disco solar con una espiral en su
centro, que representa el ciclo perpetuo del renacimiento.
Los templos dedicados a Eostro se construyen orientados al este, con amplios
ventanales que dejan pasar la primera luz del día.
Al alba, los fieles elevan sus manos y entonan un cántico conocido como el Himno
del Retorno, que dice:
“Levántate,
oh Sol eterno,
y con tu fuego despierta la esperanza dormida.”
Selya,
la Luz Naciente — su Avatar
Cuando
los dioses dejaron Beldar al inicio de la Era de los Hombres, Eostro dejó tras
de sí una fragmento de su fuego divino: Selya, su Avatar, conocida como la
Luz Naciente.
Selya
se manifestó por primera vez en la Segunda Edad, cuando la oscuridad de
la guerra cubrió el continente de Arkhannon.
Guiando a los desesperados con su antorcha dorada, encendió las llamas del
valor en los corazones de los mortales.
Durante siglos, su aparición fue un presagio de cambio: cada vez que Selya
despertaba, algo nuevo nacía en el mundo —un reino, una alianza o una esperanza
olvidada.
En
la actualidad, Selya duerme bajo el Templo del Alba, esperando el día en
que la oscuridad vuelva a reclamar Beldar.
Las profecías dicen que cuando despierte, lo hará “con un amanecer que
arderá como fuego divino”.
El
culto del Amanecer
Los
devotos de Eostro son conocidos como Portadores del Alba.
Visten túnicas de tonos dorados y anaranjados, y su misión es llevar
esperanza allí donde la fe se desvanece.
Sus templos no cierran nunca, pues siempre hay un fiel manteniendo encendida la
Llama del Amanecer, una antorcha sagrada que simboliza la luz eterna del
dios.
Las
ceremonias más importantes se celebran al despuntar el sol, cuando la oscuridad
retrocede.
En ese instante, los sacerdotes extienden los brazos hacia el horizonte y
pronuncian la plegaria:
“Eostro,
guía nuestros pasos hacia la luz que nunca muere.”
Durante
los ritos, se comparten panes dorados y vino de amanecer
(mezclado con miel y especias), símbolos del renacer del espíritu.
Filosofía
y enseñanzas
El
credo de Eostro se basa en tres pilares:
1.
Renacer: Todo fin es un nuevo principio.
2.
Constancia: La luz siempre regresa.
3.
Esperanza: La fe es la chispa que enciende el amanecer.
Los
Portadores del Alba creen que el fuego de Eostro arde en cada ser vivo, aunque
muchos lo olviden con el paso del tiempo.
Su deber es recordarlo, avivarlo y compartirlo con el mundo.
El
lema sagrado del culto dice:
“Mientras
el sol exista, ningún corazón debe rendirse.”
Relación
con otras esferas
Eostro
mantiene una alianza natural con Lunaar (Luna y Sueños), con quien
comparte el ciclo de la luz y la oscuridad.
Su luz complementa la serenidad de la diosa nocturna, y juntos simbolizan el equilibrio
de los ciclos celestes.
También mantiene respeto por Voryn (Ancestros), pues reconoce que cada
amanecer se levanta sobre las huellas del pasado.
Su
oposición eterna es Nytheris, diosa de la Oscuridad y la Noche, aunque
ambos se necesitan: sin noche, no hay amanecer.
El Amanecer de la Cuarta Edad
En
el despertar de la Cuarta Edad, tras la liberación de los dragones y el
resurgir de los avatares, el fuego de Eostro volvió a encenderse con fuerza.
Su luz ha sido vista sobre las torres de Ethrael y los montes del este, donde
los Portadores del Alba proclaman el inicio de una nueva era.
Dicen
que Selya ha comenzado a soñar otra vez —y que en sus sueños, el
amanecer se tiñe de fuego, presagio de grandes cambios por venir.
Oración
del Amanecer Eterno
“Oh Eostro, llama del primer día,
ilumina los corazones que vagan en la penumbra.
Despierta el valor en los débiles,
enciende la esperanza en los perdidos,
y que tu luz nunca cese
mientras el mundo siga girando.”

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